jueves, 16 de abril de 2015

Ventana sobre el atardecer

Yendo o volviendo, caminando o en colectivo. Siempre teniendo algo en la cabeza. Pensando en cosas que importan y otras veces no. Pero de repente mirás al cielo y ves los colores pintados de la forma más perfecta. En degradé, con nubes o con el sol bien naranja. Cada día es diferente, nunca está igual.
Mirás el atardecer y te olvidás de lo que te distraía o preocupaba. Observarlo con música le da un toque distinto, te hace reflexionar o te dan ganas de bailar. Pero de todas formas podemos ver la grandeza de la creación y te das cuenta del tiempo que perdemos en distraernos en vez de mirar.
Pero el cielo no tiene rencor, sino que cada día nos da la oportunidad de volverlo a contemplar, de volver a reflexionar y de bailar.

Por Carolina Forigo

No hay comentarios:

Publicar un comentario